VPH: Más allá del diagnóstico, derribando la culpa y el estigma.
- Gabriela Pérez
- 9 jun
- 2 min de lectura
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en la población sexualmente activa; se estima que afecta a cerca del 85% de las personas en algún momento de su vida. Por lo mismo, es también uno de los motivos de consulta más recurrente en la atención privada.
Sin embargo, el diagnóstico no viene solo. En la consulta, usuarias y usuarios suelen llegar acompañados de miedo, estigmas sociales y, sobre todo, un mar de dudas;
¿Mi pareja me fue infiel?
¿Por qué tengo estas lesiones si llevo años sin pareja sexual?
¿Por qué aparecieron justo ahora, en el embarazo?
¿Se lo puedo transmitir a mis hijos?
¿Puedo tener relaciones sexuales con estas lesiones? ¿Tendré que usar condón para siempre?
De todas estas interrogantes, la primera —la sospecha de infidelidad— es la más dolorosa, llegando a fracturar relaciones y familias enteras por pura falta de información.
El gran mito: ¿Cuándo y quién me lo transmitió?
Lo primero que debemos aclarar de forma tajante es que es imposible saber cuándo se contrajo el virus. ¿Fue hace una semana, un mes, un año o hace 10 o 15 años? La ciencia no tiene cómo determinarlo. Del mismo modo, no hay forma de confirmar quién transmitió esa cepa específica del virus.
Es perfectamente posible que haya sido tu pareja actual, incluso si esa persona jamás ha tenido una sola lesión visible en su vida. Esto se debe a que la manifestación del virus depende mucho más del organismo receptor (quien lo recibe) que del emisor (quien lo transmite).
¿Por qué aparecen las lesiones "de la nada"?
El VPH puede permanecer dormido o "latente" en el cuerpo durante años sin causar ningún síntoma. Sin embargo, nuestro sistema inmunológico es el encargado de mantenerlo a raya. Si este escudo se debilita, el virus encuentra la oportunidad perfecta para propagarse y activar las lesiones.
¿Qué puede activar el virus?
Altos niveles de estrés o ansiedad.
Enfermedades crónicas no controladas.
Un sistema inmune debilitado por un resfriado o una infección reciente.
Los cambios hormonales e inmunológicos propios del embarazo.
Entre otros...
En resumen: la aparición de una lesión hoy no es sinónimo de una traición ayer. Es, simplemente, el reflejo de un sistema inmune que necesita atención y un virus que decidió despertar.
¿Presentas lesiones genitales? ¿Te diagnosticaron VPH o tienes dudas sobre tus exámenes? Agenda una consulta para que lo revisemos en un espacio seguro, confidencial y libre de juicios.


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